IMAGEN DE DONCELLA NATIVA
La edificación del templo colonial de Juliaca se habría concluido en 1774. Es obra de la Compañía de Jesús. Esta arquitectura se levantó para afianzar el catolicismo y administrar mejor los bienes e intereses de este curato. Los alarifes en su condición de mitayos con enorme esfuerzo y lentitud la han construido, y a medida que avanzaban en la edificación iban dejando sutiles mensajes, sea de apego clerical o de rebeldía.
No olvidemos que la consolidación colonial tuvo por cimiento el abuso, la explotación y la humillación. Quienes más sufrieron la vorágine europea y criolla, fue la población nativa femenina que eran vejadas sexualmente sin misericordia.
Cuenta la leyenda que los curas y autoridades coloniales eran muy proclives a los placeres carnales, pero a pesar que los hacían en “secreto”, al día siguiente todo el pueblo comentaba de sus obscenidades; esta situación de ausencia de privacidad mortificaba a estos violadores, quienes tendieron una serie de celadas para capturar a quienes profanaban sus sagradas intimidades. Hecha las indagaciones lograron identificar a quien les hacía pasar momentos de vergüenza ante la población, ¿quién había sido? nada menos que el obrero encargado de esculpir parte de la fachada del templo que estaba en proceso de construcción. Al pobre lo azotaron, pero no lograron frenar su afán de espiar las acciones de los ultrajadores, por lo que en reiteradas ocasiones era castigado con la sabida crueldad de aquellas épocas.
Este personaje, como buen artista realizaba su trabajo silbando una hermosa melodía que agradaba a los custodios, pero a la par de su alegría tramaba vengarse de quienes osaron abusar de las bellas doncellas de Xullaka. Como era azotado por orden de los curas, pensó dejar un testimonio relacionado con la conducta libidinosa y hasta morbosa de los curas de la localidad. Por ello este genial maestro nos dejó una curiosa escultura, que a pesar de encontrarse en un lugar muy privilegiado de la fachada, es decir en la parte superior de la puerta principal de la iglesia, pasa extrañamente desapercibida ¿será porque cada vez que ingresan los feligreses lo hacen con la cerviz doblegada?
Ahora que estamos en pleno siglo XXI nos preguntamos ¿Por qué una mujer con el busto desnudo y los brazos levantados da la bienvenida diariamente a quienes se asoman o ingresan al templo colonial de Juliaca? En efecto, en la portada del templo de Santa Catalina se encuentra en alto relieve, tallado en sillar, la imagen de una doncella nativa con el rostro descubierto, que al parecer estaría siendo vejada sexualmente con los brazos atados a la altura de su nuca.
En este templo de la ostentación, no sólo se encuentra esta mujer, pues si nos acercamos un poco más y agudizamos la mirada, nos daremos cuenta que no sólo se trata de una mujer con prominentes senos desnudos, sino que en la parte inferior se observa la imagen de un miembro viril. ¿Cuál sería el mensaje de estas esculturas? ¿Acaso no es una clara denuncia sobre los abusos lascivos que sufría la población nativa femenina?
Para algunos estas figuras expresan el espíritu morboso y sacrílego de sus artífices, para otros en cambio, representa la fecundidad o el principio generador de vida. Al parecer este sería un argumento válido, por ello es que el clero la está tolerando por siglos.
La arquitectura sacra está llena de este tipo de imágenes que curiosamente se representan de manera dual, es decir masculino y femenino, lo cual estaría relacionado con lo andrógino. También podrían ser símbolos paganos relacionados con la fertilidad y el pecado. Para algunos estudiosos la ostentación de ambos sexos en este tipo de edificios, es la representación del pecado de la carne o de la tentación de la carne que se encuentra fuera de la iglesia; para estos defensores esta escultura sería una forma de “denuncia de uno de los pecados más comunes de aquella época, como era el de la lujuria denunciados por los padres, y que era preciso erradicar”.
El templo es una joya que es parte de la identidad calcetera, y el tallado que hemos referido debe permanecer incólume como muestra de respeto hacia nuestro patrimonio cultural.
¿Curioso, verdad?
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